Como es el caso de Cataluña. El Arzobispado de Barcelona acaba mojándose y pide al Hospital de Sant Pau que deje de perpetrar abortos.
Deja la vicepresidencia de la junta del Patronato del hospital barcelonés, que seguirá facilitando la abortiva RU-486; a ello se suma su renuncia como párroco, tras la pasividad de la Diócesis.