Se reabre el debate con casos como el de Madeleine Gauron, recuperada tras recibir este diagnóstico, y sobre los protocolos que se deben seguir en torno al "estado vegetativo" y la donación de órganos.
No cuenta, ni el grado de emancipación femenina ni el censo, igual que resulta irrelevante la religión, la latitud, el sistema político y económico de pertenencia.