De cara a los principios constitucionales de igualdad y de libre desarrollo de la personalidad, debe proteger la maternidad con el mismo ahínco con el que Aído impulsó los anticonceptivos y el aborto.
Gádor Joya: “El legado de Aído y Jiménez se resume en más violencia contra las mujeres y más facilidades para eliminar vidas humanas indefensas. Las mujeres y la infancia no las echarán de menos”.