“La primera vez que hice un asesoramiento sobre el aborto fui a mi oficina y lloré. Fue muy duro, muy, muy duro”, dice ella. “Y me sentí muy culpable”.
“La primera vez que hice un asesoramiento sobre el aborto fui a mi oficina y lloré. Fue muy duro, muy, muy duro”, dice ella. “Y me sentí muy culpable”.
El Ministerio responde a las demandas de los ciudadanos, remitiendo a “datos” recibidos de las comunidades autónomas.
Esta normativa impediría que la industria abortista se beneficiara en al menos dos clínicas.
Luchó denodadamente contra el mal del aborto, entendía que ante el aborto "no cabían justificaciones moralesl".