Sólo la rápida reacción cívica logró evitar recientemente una partida de 160 millones de dólares para financiar abortos en EE.UU. Pero Obama se resiste a dejar su estatus de valedor destacado del negocio abortista: su nueva intentona es destinar 715 millones de dólares a organizaciones antivida y promotoras del aborto en todo el mundo.
El cardenal DiNardo celebra la retirada de la partida de 160 millones de dólares, aunque advierte del "precedente alarmante" y pide prohibir por ley el uso de fondos públicos para financiar abortos.